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Estas son las razones por las que debes ejercitar tus músculos vaginales

Estas son las razones por las que debes ejercitar tus músculos vaginales

Las implicaciones de mantener en forma esta parte del cuerpo van mucho más allá del sexo

Los músculos de la zona vaginal cumplen muchas más funciones de las que piensas. Mantener en forma estos músculos no es solo una cuestión de placer sexual. Son muchas las implicaciones directas que tienen sobre tu salud íntima. Ejercitarlos correctamente puede ayudarte en muchos momentos diferentes de tu vida, como explica la sexóloga Montse Iserte:

-Evitarás pérdidas de orina: “Sobretodo a cierta edad o durante el embarazo, muchas mujeres sufren estas consecuencias y no deben resignarse a utilizar compresas porque ‘es lo que toca’”.

-Evitarás prolaxos: “Esto sucede cuando se desprenden los órganos que sujetan tus músculos vaginales y se te cae el útero por ejemplo. Hay tratamientos, pero a la larga acaban extirpándotelo con el consiguiente impacto emocional que esto tiene en una mujer”.

-Preparación al embarazo: “No hay que esperar a estar embarazada para comenzar a ejercitar la zona, ya que estarás ejercitando los músculos que sujetarán al bebé y luego tendrás menos dolor y riesgos”.

-Durante el parto: “Ayuda a empujar más fácilmente durante el parto y a evitar desgarros dolorosos”.

-Tras el parto: “Si tenemos los músculos vaginales ejercitados recuperaremos el tono antes”.

-En la menopausia: “La piel se debilita y la de la zona vaginal ya es más fina de por sí. Con los años perdemos lubricación y si no ‘usamos’ la vagina, se atrofia y se seca. Con ejercicios para mantener la musculatura vaginal podremos mantenerla joven más tiempo”.

Más allá de los aspectos de salud, son conocidos los beneficios que una vagina bien fortalecida tiene sobre nuestra vida sexual:

-Orgasmos más intensos: “Si tenemos unos músculos fuertes, nuestros orgasmos también lo serán ya que son las contracciones musculares las que nos proporcionan el placer”.

-Mayor facilidad para llegar al orgasmo: “Muchas veces las mujeres nos quedamos a punto pero no acabamos de llegar al orgasmo y si tenemos control sobre nuestros músculos vaginales, podemos hacer fuerza con ellos y lograrlo”.

-Más fricción: “Podemos apretar más el pene, sobretodo si se trata de uno más delgadito y disfrutar igual del sexo. Además, siempre es una sensación más agradable también para el hombre notar esta fricción”.

-Logras una mayor lubricación: “Porqué realizas más movimientos con la vagina al contraerla”.

-Beso de Singapur: “Esto es para niveles expertos, pero logrando un control elevado podemos masturbar a nuestra pareja utilizando solo los músculos de nuestra vagina”.

El gran desconocido
Iserte denuncia el olvido al que están sometidos estos músculos, a pesar de la gran influencia que tiene en las mujeres. La mayoría no conocen todas sus implicaciones y pierden una gran oportunidad de mejorar la calidad de vida y de sus relaciones sexuales. Son músculos que “nos acompaña toda la vida”, de ahí la necesidad de ejercitarlos.

“Debería ser más normal y trabajarlos desde niñas. La gente no conoce este músculo”, asegura la sexóloga, que cree que aun queda “todo un mundo por descubrir”. Por ejemplo, explica, controlando a un alto nivel estos músculos podemos lograr una práctica que se denomina ‘libre manchado’: “Consiste en la capacidad de mantener el sangrado de la menstruación en nuestro interior durante 2 o 3 horas y expulsarlo cuando queremos yendo al baño. Esto solo es posible gracias a un control total sobre nuestro cuerpo”, describe Montse Iserte.

Pero para lograr una mejor salud íntima y sexual, no hace falta llegar a este nivel de maestría. La sexóloga explica que hay sencillos ejercicios que podemos incorporar a nuestra vida diaria. Por un lado, el uso de las bolas chinas durante un máximo de media hora al día: “Es algo que podemos hacer sin esfuerzo. Te las pones y puedes seguir con tu vida normal, ir a la compra… Tu músculo trabaja sin ser consciente”.

Además, los conocidos ejercicios de Kegel son una buena forma de ejercitar al zona: “Apretar y relajar los músculos en 15 repeticiones, tres veces al día”. O incluso la sencilla práctica de frenar en medio del proceso cuando vamos a orinar puede ayudarnos a reforzar los músculos vaginales. Eso sí “solo hay que hacerlo una vez, porque si vamos parando todo el rato podemos acabar con una infección de orina”, advierte.

La Vanguardia

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