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Exfoliación, mucho más que una rutina para limpiar la piel

Exfoliación, mucho más que una rutina para limpiar la piel

La exfoliación es un proceso natural de renovación celular de la piel mediante la eliminación de células muertas de la epidermis. “Cuando este proceso se altera se produce una acumulación de estas células provocando las antiestéticas hiperqueratosis”, explica a CF Pilar Esteras, especialista en Medicina Estética y antiaging.

Para poder realizar esta rutina de belleza se puede recurrir a productos cosméticos, cuyo uso “genera una serie de beneficios para la piel, ya que previene las mencionadas hiperqueratosis, al mismo tiempo que regenera la capa córnea y le confiere higiene, limpieza, suavidad y rejuvenecimiento”, apunta Esteras.

Itziar Sarría, vicepresidenta del COF de Navarra y exvocal de Dermofarmacia del Colegio, añade otros efectos positivos de la exfoliación: “Tonifica y oxigena la piel, activa la circulación de la zona donde se realiza –algo “muy aconsejable para los tratamientos para la celulitis”, expone Esteras– y permite una mejor penetración de los productos que apliquemos a continuación”.

Según la especialista, la exfoliación “debe formar parte de las rutinas cotidianas de higiene y belleza” y aconseja realizarla a partir de los 30 años. Sin embargo, a Sarría le parece adecuado comenzar antes, incluso en la adolescencia, por dos motivos: “Porque es cuando se empiezan a incluir las rutinas de belleza de la piel y porque es cuando comienzan a producirse cambios hormonales que se reflejan en la piel”.

Esteras no se olvida de una etapa importante en la vida de la mujer en la que la exfoliación puede reportarle beneficios, como es la menopausia, puesto que es cuando “el proceso natural de exfoliación está enlentecido y la piel presenta un tono más apagado”.

Frecuencia ideal
¿Pero cuál es la frecuencia ideal? Para Pilar Esteras, lo aconsejable es cada “4 o 7 días en función del tipo de piel, lugar de aplicación y los objetivos que se deseen conseguir”. La vicepresidenta del COF de Navarra especifica un poco más: “Cada 15 días para una piel seca, cada semana para una piel mixta y dos semanales para una grasa”.

¿Físicos o químicos?
Dentro del mundo de la estética, Esteras recuerda que en el mercado se puede encontrar un amplio abanico de posibilidades para realizar este tipo de tratamientos. Así, destaca “los exfoliantes físicos o mecánicos, los enzimáticos y los químicos”.

Sarría afirma que los físicos incluyen en sus fórmulas “gránulos, partículas o moléculas sintéticas que ayudan a eliminar las células muertas por arrastre” y se clasifican, según su origen, en animales (con cáscara de huevo, cubiertas de moluscos, tierras de diatomeas, polvo de perla, etc.); vegetales (con semillas de almendras, albaricoque, nuez, melocotón, bambú, fibras de lino, perlas de jojoba…), y minerales (como por ejemplo bentonita, caolín, talco, sílice, corindón, polvo de oro y sal marina, entre otros)”.

También están los sintéticos, “a base de polímeros particulados orgánicos (polietileno, polipropileno, nailon, PVC y poliestireno)”, especifica la farmacéutica.

Esteras apunta que los mecánicos son “altamente efectivos” y su uso “es sencillo y cómodo”. Así, se deben aplicar preferentemente por la noche, durante el baño o la ducha, “ya que, junto con el vapor del agua, generará sinergias positivas de higiene, suavidad y relajación”.

Sobre los químicos, la especialista en Medicina Estética advierte de que “han de realizarse en consultas de medicina estética por medio de hidroxiácidos, que actúan en capas mucho más profundas de la piel ”. Como explica Sarría, los activos que se utilizan en estos casos son: los ácidos carboxílicos AHA, el ácido betahidroxiácido BHA y los esteres de AHA, que son “exfoliantes enzimáticos en su mayoría derivados de frutas (papaya, piña, chumbera, mango o granada). También los hay vegetales, como las enzimas de la corteza de sauce o extractos de setas orientales”.

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