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Indigentes de Baja California Sur cocinan perros para comer

Indigentes de Baja California Sur cocinan perros para comer

(Milenio) Baja California Sur • El extremo de la pobreza y necesidad, en un predio ubicado a un costado del libramiento Santiago Oceguera, en La Paz, Baja California Sur, MILENIO comprobó que un grupo de indigentes ha llegado a lo impensable: ¡cocinar perros para comer!

Tras las investigaciones que ha realizado personal de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH), se tienen reportes que indigentes viven en condiciones deplorables y la mayoría son jornaleros agrícolas que por alguna razón perdieron su empleo.

Según Ramón Meza Verdugo, presidente de la CEDH, la situación de esas personas es crítica y no hay una institución que los canalice.

“Tocas un punto con una problemática muy delicada y que la verdad no existe una institución en donde se pudieran canalizar a estas personas”, mencionó.

En el lugar se puede observar que entre los arbustos se alza una pequeña choza que los mismos indigentes han construido con basura, llantas viejas, lonas y sillones, entre otros desechos.

Las malas condiciones de higiene son extremas, a tal grado que el hambre ha orillado a estas personas a cocinar perros de la calle. Los policías que vigilan quedan asombrados al encontrar el cuerpo de un animal colgado expuesto al aire libre para después ser consumida.

Unos metros arriba de una pequeña cocina, construida con pedazos de tabique, hay leña para preparar la comida, pedazos de tortilla calentándose, está la cabeza de un perro que fue degollado para ser consumido.

Los indigentes cazan a los animales que llegan al asentamiento en busca del alimento sin saber que se convertirán en comida del llamado su mejor amigo.

El perro es colgado debajo de un árbol luego de haber sido asado al carbón y una persona vigila que éste no caiga al suelo.

El ombudsman estatal dijo que los jornaleros que abandonan sus empresas “viven en condiciones mucho muy críticas, tanto económicas como de salud”.

En el lugar también se puede ver ropa sucia regada por el suelo, revistas viejas, botes de agua en malas condiciones, sábanas colgadas de los árboles para cubrirse de los rayos del sol, así como algunos juguetes tirados en el suelo.

De acuerdo con la delegación de la Secretaría de Desarrollo Social en Baja California Sur, hay alrededor de 23 mil jornaleros registrados en 39 unidades de trabajo, distribuidas en los municipios de La Paz, Comondú y Mulegé.

Según la coordinadora de Atención a Grupos Prioritarios de la Sedesol, Yesenia Ramírez Saldaña, “actualmente se colabora con los dueños de los campos agrícolas para combatir a las carencias extremas o condiciones en que viven los niños, mujeres y hombres trabajadores del campo”; sin embargo, si el jornalero abandona su trabajo, se vuelve más difícil darles seguimiento.

Hasta el momento ninguna asociación ligada a la protección de los animales ha expresado su postura frente a estos hechos, tan solo La Comisión Estatal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Coepris) asegura que comer carne de perro es una práctica que en otros países se ejerce, pero que en México no.

Sin embargo, los animales son cocinados sin ninguna higiene por los indigentes.

El titular de la Coepris, Mario García Isais, asegura que consumir la carne de perro es un tabú en México.

Reconoció que “respecto al daño que puede ocasionar a la salud, depende en qué condiciones este el perro, pero desgraciadamente no existe un control y esa práctica no se lleva a cabo en México”.

Cocinar y preparar la carne de este tipo de animales en condiciones de escasa higiene puede ocasionar problemas como gastroenteritis, enfermedad que es causada por consumir alimentos contaminados con bacterias o parásitos.

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