En el Istmo la ayuda llega a cuentagotas; aún hay quienes duermen a la intemperie

En el Istmo la ayuda llega a cuentagotas; aún hay quienes duermen a la intemperie

Ixtepec, Oax.- Habitantes de Juchitán de Zaragoza aseguran que son alrededor de cinco mil las casas de la comunidad que resultaron dañadas como consecuencia del sismo del pasado jueves, así como 120 iglesias en toda la entidad.

El señor Marco Valdivia Martínez, de 84 años, tiene una herida en el tobillo izquierdo porque lo golpeó el techo que se desprendió con el temblor: lamentablemente, carece de recursos para reconstruir su vivienda.

Su nuera y nieto, quien cursaba el último año de la carrera de ingeniería, vivían aparte. Murieron aplastados por una barda, y su hijo resultó con fractura en la clavícula.

Zaira Jiménez Sánchez es madre soltera y desde hace cinco días duerme a la intemperie con sus dos hijos menores de edad.

Angustiada y triste dice que no tienen alimentos ni agua potable. Lo único que quedó de su vivienda fue la fachada. Es inevitable que narre –con un nudo en la garganta y a punto del llanto– que no tiene dinero para alimentar a sus hijos.

Dentro de la casa de tres cuartos quedan restos de una cama de madera con cascajo encima. En la cocina, la alacena y la estufa están inservibles, y el baño tiene la tubería rota.

Los alimentos que regala la gente los cocinamos con leña en la calle. Perdí todo. Necesitamos apoyo de las autoridades, para que saquen los escombros.

Alrededor de 150 personas se refugian en el albergue instalado en el Instituto Tecnológico del Itsmo. No pueden habitar sus viviendas hasta que sean valoradas por autoridades federales, ya que sufrieron severos daños.

En este lugar permanecen varias familias, desde abuelos en sillas de ruedas hasta los recién nacidos, quienes en días recientes duermen en colchonetas al aire libre o en las pocas casas de campaña instaladas sobre algunos jardines.

Se niegan regresar a sus casas por temor a que derrumben, pues dicen que son varias las réplicas que han sentido en horas recientes, la más fuerte la noche del lunes, de aproximadamente 5.3, ocasionando que algunas fachadas frágiles colapsaran.

En la calle Belisario Domínguez la mayoría de los hogares y comercios tienen fisuras; otros se ven totalmente devastados. Aquí también la gente duerme en las calles. No se retiran del lugar para proteger sus pocas pertenencias del saqueo. Además, se quejan de que la ayuda llega a cuentagotas.

Habitantes denunciaron que tiendas del lugar aumentaron los precios de productos de primera necesidad en más de 100 por ciento.

Pueblo fantasma

Asunción Ixtaltepec, uno de los municipios más afectados, parece un pueblo fantasma. La sede del ayuntamiento y la parroquia están a punto de venirse abajo y la mayoría de las casas están inclinadas.

El sacerdote Héctor Cabrera señaló que con el fuerte sismo la figura de la santa patrona –que data del siglo XVIII– se cayó y se le desprendió la cabeza tallada en madera. Además, varias imágenes religiosas quedaron destrozadas. Pero no sólo eso: uno de sus mejores amigos, un maestro de primaria, murió durante el temblor por rescatar a su hijo.

A partir de la catástrofe y sus réplicas, integrantes de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) continúan repartiendo víveres y cobijas; sin embargo, aún falta por entregar la ayuda a pequeños pueblos aledaños que, de acuerdo con gente que tiene familiares en estos lugares, escasea o siguen esperando el apoyo.

Alfonso Duarte Mujica, comandante de la octava Región Militar, comenta que más de mil 900 elementos castrenses arribaron para reforzar la aplicación del Plan DN-III-E en la entidad, labor que realizán en coordinación con la Marina y las policías Federal, estatal y municipal.

Señala que reforzarán la seguridad para evitar asaltos y actos de rapiña, así como prevenir las falsas alertas que generan pánico.

Por su parte, el secretario de Turismo, Enrique de la Madrid, entregó víveres en San Francisco Ixhuatán.

La Jornada

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