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La medición como estrategia contra la contaminación acústica en México

La medición como estrategia contra la contaminación acústica en México

La contaminación sonora es un problema con repercusiones importantes para la salud: produce estrés entre quienes se encuentran cerca de una zona crítica (definida como el lugar físico en que se producen mayores niveles de ruido), interrumpe el descanso por las noches y ocasiona en algunos casos un menor rendimiento laboral o en los estudios, asociado a la falta de concentración.

Es por eso por lo que en las grandes ciudades, principalmente en las capitales del mundo, se ha vuelto indispensable que existan estrategias para la medición de los niveles de contaminación acústica. 

En respuesta a la problemática descrita, en México, la norma NOM-081-SEMARNAT-1994 fue establecida con el objetivo de calcular los niveles de ruido producidos por fuentes fijas (entendidas como: “Toda instalación establecida en un sólo lugar que tenga como finalidad desarrollar actividades industriales, comerciales, de servicios o actividades que generen o puedan generar emisiones contaminantes a la atmósfera”).

Dicha norma declara que: “La emisión de ruido proveniente de las fuentes fijas altera el bienestar del ser humano y el daño que le produce, con motivo de la exposición, depende de la magnitud y del número, por unidad de tiempo, de los desplazamientos temporales del umbral de audición. Por ello, resulta necesario establecer los límites máximos permisibles de emisión de este contaminante.”

En adelante, toda vez que se haya identificado la fuente fija desde la que propaga el ruido hacia sus colindancias por vía del aire y el suelo, un equipo de especialistas inicia las labores de medición, que pueden ser continuas –cuando son ininterrumpidas y se registran de forma gráfica– o semicontinuas –en caso de que se realicen pruebas aleatorias en periodos específicos–.

En estos procesos se emplean instrumentos como el medidor de decibeles, que determina los niveles del sonido; el registrador óptico, que permite fijar en una pantalla el conjunto de señales electromagnéticas que producen las señales acústicas; y el sonómetro, que sirve para medir los niveles de ruido según las especificaciones que establece la regulación.

Son responsables de la elaboración de esta norma y de la vigilancia de su cumplimiento la Secretaría de Desarrollo Social, el Instituto Nacional de Ecología, la Secretaría de Salud, Secretaría de Turismo, la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación, Petróleos Mexicanos, así como la Gerencia de Protección Ambiental, la Sociedad Mexicana de Acústica, Integración para la Cultura Ecológica y Ambiental S.C. y la empresa Ingeniería Acústica Spectrum S.A de C.V.

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