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Las mejores posturas sexuales para esconder tus complejos

¿Me da vergüenza que me vea desnuda?

Sabado, 28 abril 2012, (enfemenino.com).- Te dispones a acostarte con ese chico al que tantas ganas le tienes… ¡por fin!, eres feliz, te besuquea mientras te va quitando la camisa, el pantalón… pero de repente cuando llega al sostén te corta el rollo. Empiezas a pensar en mil cosas relacionadas con tus complejos a la hora de hacer el amor y en qué pensará sobre tu cuerpo.

¡No es el momento! ahora solo toca disfrutar y no rallarse sobre cosas tan insignificantes para él como el tamaño de tus pechos. A él en ese momento de verdad que no le preocupa… Le atrae tu sensualidad, no tu perfección, y hasta le excitan tus pequeños complejos (piensa que un hombre tiene otro punto de vista completamente distinto, sobre el cuerpo femenino, al nuestro).

Se trata de todo el conjunto: el tacto de tu piel, tu aroma, calor corporal… Cuando estás desnuda entre sus brazos ¡no piensa en que tienes tres “mini estrías” en el pecho!

Y como no queremos que sufras, te enseñamos una pequeña lista de trucos para esconder esos defectillos que tanto te desesperan a la hora de practicar sexo y que te impiden disfrutar con plena libertad. ¡Olvida tus complejos a la hora de hacer el amor!

Esconder celulitis y cartucheras

¿Tienes celulitis o cartucheras?  Te mostramos qué postura sexual debes llevar a cabo para disimularlas:

Él entra en la habitación y ahí estás tú, postrada sobre la cama como una diosa griega, boca arriba, ligeramente incorporada apoyándote sobre los codos y con las piernas entrecruzadas.

No sólo disimulas las temidas cartucheras y la celulitis si no que además resaltarás tus hombros y pecho, y ya si tienes el pelo largo y lo colocas cayendo por entre los hombros y pechos… como la Venus de Botticelli. ¡Se volverá loco!

Así le ofreces una visión general de tu cuerpo pero escondiendo esos defectillos.

Esconder trasero

Postura: él está tumbado boca arriba y tú sentada encima. A ellos les encanta porque no tienen que mover un solo músculo, tú eres la que domina la situación porque marcas el ritmo. Así podrás esconder el trasero mientras él observa alucinado todos tus movimientos y gestos.

En esta postura lo que destacas es tu pecho. Un pequeño truco es colocar los brazos pegados al tronco haciendo un poco de fuerza, como sujetando el pecho para juntarlos, así los apretaras ligeramente como un push-up.

Todo bien escondidito

Postura: siéntate sobre una mesa, sobre la encimera de la cocina o al lado del lavabo en el baño. En todo caso que estés más alta que él. Él está en frente tuya, y lo que ve son unas piernas alargadas y esbeltas, sobre todo si llevas taconazos. Rodéale con una pierna, te sentirás súper sexy y él confirmará que eres una diosa.

En esta postura queda todo bien escondidito, tu trasero, cartucheras… y si se pega mucho a ti tampoco vera pecho ni tripa. Y para subir un poco más de tono podéis hacer esto en un baño de manera que él vea tu espalda reflejada en el espejo mientras te besa y… ¡De película erótica!

La cuchara

Postura: la cuchara. Los dos estáis tumbados de lado, tú le das la espalda y él, pegado a esta, se  adapta a tu cuerpo y postura. Así consigues darle el protagonismo a tus hombros, espalda, pelo… Él podrá acariciarte tranquilamente mientras tú, pasiva, te dejas querer. Una postura muy amorosa.

Además de que escondes pecho y tripa, resaltas la silueta de tus caderas. Muy sensual…

Vientre plano

Postura: él está sentado y tú sobre su regazo, por ejemplo en una silla. Te inclinas hacia atrás  y él mientras te sujeta la cintura. Esta postura no es apta para personas con lumbago ya que es muy acrobática.

Parecerá  que tienes el vientre plano y disimularás ese pecho ligeramente caído (en caso de que lo tengas). Es una postura un poco incómoda pero, ¡hay que innovar un poco!, además es muy sensual…

Dada la vuelta

Postura: él se sienta sobre la cama o suelo, con las piernas estiradas apoyado sobre las palmas de la mano. Tú estás encima pero esta vez dada la vuelta, de espaldas a él.

Esta postura es súper placentera para él y tú puedes moverte libremente sin preocuparte de pancita ni pechos. Podrá admirar tu espalda y hombros bonitos.

 Consejo final: si después de todo esto sigues acomplejada, a lo tradicional: ¡apaga la luz!

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