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Lectura en pantallas: ¿innovación tecnológica o perjuicio para la salud?

Lectura en pantallas: ¿innovación tecnológica o perjuicio para la salud?

La lectura en dispositivos electrónicos es un hábito que ha crecido exponencialmente en los últimos años. Más allá de la posibilidad de leer en celulares, tablets o computadoras, el surgimiento de aparatos específicamente dedicados a la lectura ha contribuido a ello. El ahorro de dinero y la posibilidad de llevar muchos libros en un pequeño dispositivo son los dos beneficios principales que presenta la lectura en pantalla, en comparación con la forma tradicional de hacerlo.

Sin embargo, un hábito que parece brindar puros beneficios a quienes lo practican, puede llegar a ser perjudicial para la salud de los ojos en algunos casos. La Universidad Complutense de Madrid (UCM) realizó un estudio con el objetivo de comprobar cuáles eran los daños que podría causar. La investigación que llevaron adelante los expertos de la institución arrojó resultados que confirman esta afirmación.

Dedicar más de veinte minutos seguidos a leer contenidos a través de dispositivos tecnológicos potencia nueve de los diez problemas visuales más frecuentes, explica el estudio publicado. Síntomas como la visión borrosa, la irritación o la sequedad ocular aumentan, además, si la lectura se hace a oscuras, debido a que “los ojos tienden a adaptarse a un ambiente de iluminación más bajo”, explica Beatriz Antona, optometrista e investigadora principal del estudio. La razón es que estos órganos “están más sensibles a la luz de la pantalla y se deslumbran con mayor facilidad”, añade.

El sistema visual es capaz de adaptar su sensibilidad a bajos niveles de iluminación, incluso puede alcanzar el nivel más alto transcurridos los primeros veinte minutos, según la experta. Cuando se lee a oscuras en una pantalla, “se produce una rivalidad entre su nivel de luz y el estado de adaptación a la oscuridad de los ojos”, comenta la investigadora. Así, puede provocar que la lectura sea muy incómoda y venga acompañada de molestos síntomas.

Entre ellos se encuentra la dificultad de enfoque, la fatiga visual, la incomodidad ocular, la sensibilidad a la luz o el dolor de cabeza. Este último, según el estudio, es el único síntoma que no crece significativamente en el formato digital. Sin embargo, tras una lectura prolongada en la oscuridad, “también se espera que la cefalea pueda ser más alta”, explica el estudio realizado por la universidad madrileña.

Los síntomas de personas con problemas de visión tienden a ser más intensos, especialmente, cuando no se compensan con métodos como los lentes de contacto o anteojos. Esta sensibilidad crece aún más cuando la persona lee concentrada, “porque disminuye la cantidad y calidad del parpadeo, es decir, el ojo no se cierra del todo”, asegura la investigadora.

El estilo de lectura es otro de los condicionantes de la salud visual cuando una persona lee en pantallas de cualquier dispositivo. Leer párrafo a párrafo los textos, desplazando paulatinamente la pantalla, es menos agresivo que terminar una página entera y, entonces, pasar a la siguiente, porque, en este caso, “los ojos tienen que hacer una labor de localización y reenfoque enorme para no perderse”, según la responsable del estudio.

Un problema adicional es que los usuarios suelen tener la regulación de luz de la pantalla en “modo automático”, aclara la investigación. Los autores del estudio aconsejan reducir manualmente la intensidad de la luz, “porque este parámetro suele estar ajustado a condiciones diurnas y, aun en su nivel más bajo, es demasiado alto en ambientes oscuros”. Seleccionar la opción “modo lectura”, que incorporan algunos celulares, tablets y computadoras, puede ayudar a reducir los reflejos que afectan a la comodidad visual. Si bien es un hábito que, como se ha mencionado, tiene diversos beneficios para las personas que lo utilizan, lo más saludable para los órganos de la vista es leer en soporte de papel.

De hecho, la investigación de la UCM destaca que, bajo las mismas condiciones de iluminación, distancia respecto al texto, tamaño de letra y ángulo de inclinación, entre otros factores, “la lectura prolongada en pantallas puede causar más problemas visuales que la que se hace en papel”.

Esta afirmación no pretende limitar la lectura en dispositivos tecnológicos, recalca la líder del estudio. Por el contrario, asegura estar a favor del uso de estos aparatos, “pero hay que intentar utilizarlos en las mejores condiciones posibles”. Entre ellas, destaca la correcta iluminación ambiental y un brillo de pantalla no demasiado alto, así como “realizar los descansos adecuados, adoptar una posición y ángulo de inclinación correctos y asistir a revisiones oculares puntualmente”. Con estas condiciones y con una buena salud visual, la investigadora afirma que el sistema visual podrá responder mucho mejor a las demandas tecnológicas “sin sufrir los molestos síntomas más frecuentes”.

Fuente: derf

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