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Los efectos del alcohol en el feto

Los efectos del alcohol en el feto

El alcohol es una droga peligrosa, pese a que su distribución sea legal. En particular, durante el embarazo hay que tener mucho cuidado de ingerirlo. Los efectos del alcohol en el feto pueden llegar a ser muy graves y permanecer por toda la vida.

Hay una relación directa entre el alcoholismo materno y diversas anomalías en la morfología y el desarrollo del nuevo ser. Por eso, el Colegio Americano de Obstetricia y Ginecología ha insistido en que una mujer embarazada no debe consumir alcohol.

Los efectos del alcohol en el feto dan lugar a deficiencias de nacimiento muy serias. Una sola ingestión de esta droga es capaz de causarle un daño permanente al niño. Podría llegar a causar daños en el cerebro y alterar el comportamiento, incluso hasta la adolescencia.

Los peligros del alcohol

El consumo de alcohol siempre entraña riesgos. Esta sustancia es un depresor del sistema nervioso central. Tiene efectos sedantes, muy similares a los que producen los barbitúricos y las benzodiacepinas.

El alcohol es una sustancia tóxica que en grandes cantidades puede llevar a la muerte. Al ingerirlo comienza a circular por la sangre y alcanza a todos los órganos. Esto da lugar a problemas con la respiración intracelular, la producción de neurotransmisores y el metabolismo.

Los efectos del alcohol en el feto son imprevisibles. Por eso, no se conoce ninguna cantidad de alcohol que se pueda consumir durante la gestación, sin correr riesgos. Tampoco hay algún momento del embarazo en el que sea seguro ingerir esta droga.

Esto se debe a que el cerebro del bebé se desarrolla durante todo el embarazo. Desde el día uno, hasta el final del mismo. Ese desarrollo puede verse afectado si la madre bebe licor. Por lo tanto, la prohibición de consumirlo es absoluta.

Los efectos del alcohol en el feto

El feto depende totalmente de la madre. El alcohol en la sangre de la madre pasa al bebé por medio del cordón umbilical. Esto puede causar desde un aborto espontáneo hasta graves discapacidades en el niño. Tales discapacidades se conocen con el nombre genérico de trastornos del espectro alcohólico fetal (TEAF). Los principales efectos del alcohol en el feto pueden ser los siguientes:

Malformaciones en el rostro. Básicamente, rostro chato y ancho, cabeza pequeña, deformaciones menores en las orejas, puente nasal ancho y bajo, ojos mongoloides, nariz corta y en punta y fisuras en los párpados.
Déficit en el desarrollo. Los hijos de madres que consumen alcohol suelen tener peso y talla menor a lo normal. El cerebro no evoluciona normalmente y esto hace que muchas veces presenten deficiencias mentales y de aprendizaje.
Daños en el sistema nervioso. Van desde pequeñas anomalías mentales, hasta retraso mental grave. Así mismo, pueden aparecer problemas de conducta y alteraciones permanentes de las funciones motoras.
Deformaciones. En algunas ocasiones aparecen anomalías estructurales de mayor envergadura. Por ejemplo, malformaciones del corazón, o problemas esqueléticos, oculares, de riñones, genitales o deformaciones en las extremidades.

Es de anotar que los hijos de madres que beben alcohol tienden a ser más irritables, inquietos y dispersos. Hasta el 20% de los casos de deformidad de los niños al nacer se deben al consumo de alcohol durante la gestación.

Prevenir y evitar

Ya sabemos que los efectos del alcohol en el feto son muy graves. Lo bueno es que se trata de una situación que puede evitarse o prevenirse. Si una mujer piensa llevar adelante un embarazo, debe ser consciente de que no podrá ingerir alcohol durante el mismo. Bajo ninguna circunstancia y en ninguna cantidad.

Algunas mujeres creen que no habrá ninguna consecuencia si toman bebidas bajas en alcohol. Esto es falso. Como ya se anotó, hasta una pequeña cantidad de esta sustancia puede afectar de por vida a un niño. Los efectos de ese daño son irreversibles.

El problema está en que una persona adulta que consume bebidas alcohólicas ha desarrollado cierta tolerancia a este tipo de sustancias. Su cuerpo asimila y luego elimina ese tóxico en un tiempo relativamente breve. El feto, en cambio, tarda el doble de tiempo en realizar este proceso.

Si una mujer tiene problemas de alcoholismo, debe evitar quedarse embarazada. Si ya está en gestación y descubre que tiene problemas con la bebida, debe buscar ayuda inmediatamente. Su vida y la de su hijo están en riesgo.

Fuente: mejorconsalud

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