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Claves para combatir el mal olor de los pies

Claves para combatir el mal olor de los pies

Deje descansar los zapatos. Esto permitirá que la humedad que han adquirido se evapore.

El mal olor en los pies puede enmascarar algunas condiciones que requieren atención y que serían fáciles de tratar si la gente no le diera un carácter vergonzante.

Para empezar, hay que entender que la comunidad científica ha identificado diferentes tipos de olor en los pies que tienen su origen en los componentes químicos que, por lo general, son consecuencia de los procesos metabólicos de un gran número de bacterias que los colonizan.

Por ejemplo, la brevibacteria, un microorganismo que se alimenta de la piel muerta y que se domicilia en las plantas y entre los dedos, genera un olor penetrante y sulfuroso similar al del metanol.

Por su parte, el estafolicoco epidermidis está relacionado con el olor a vinagre o queso rancio. Mientras que los hongos, que generalmente se relacionan con el mal olor, pueden producir un hedor casi dulce.

Pero valga decir que no son solo las bacterias las responsables de esta molestia. De acuerdo con el dermatólogo Campo Elías Páez, “deben coexistir estos gérmenes, la sudoración y, por supuesto, un aumento de la temperatura”. Más allá de los nombres comunes que recibe, este problema se conoce científicamente como podobromhidrosis.

Tenga en cuenta las siguientes claves para combatirla:

La causa. La principal razón del olor en los pies es la sudoración. Aunque el sudor es inoloro, garantiza la humedad y el ambiente propicio para que crezcan las bacterias que viven naturalmente sobre la piel de los pies y como parte de sus procesos naturales expulsan gases, que son los que contienen el mal olor.

Por qué los pies. En todas las partes del organismo en las que confluyen de manera permanente sudor, bacterias y calor, puede presentarse mal olor. El problema con los pies es que debido a que están poco ventilados, por el uso de zapatos y medias, se convierten en un foco de mal olor.

El aseo. El agua y el jabón usados diariamente de manera minuciosa y exhaustiva en todos los pliegues naturales del pie son quizá la principal herramienta para contener el mal olor. Sobra decir que estos lavados se deben complementar con un buen secado. Por lo general no se requiere un jabón especial, pero si su caso es extremo puede usar un jabón antibacterial para esta parte del cuerpo.

La toalla. Muchas veces el baño queda a medias, porque el secado de pies no se hace de manera eficiente. En ese sentido, es preferible tener una toalla especial solo para los pies y cambiarla con frecuencia. La idea es que la toalla esté completamente seca antes de usarla; de lo contrario, la humedad se mantendrá. Si tiene tiempo y puede, utilice un secador de pelo a temperatura media, un poco distante, para secar entre los dedos.

Talco, aerosoles y desodorantes. Son útiles siempre y cuando se usen preferiblemente en el zapato, asegurándose de sacudir los residuos de estos cosméticos. Su uso es recomendable siempre y cuando sean el complemento de un buen aseo y no la única medida.

Medias/Calceines. Preferiblemente deben ser de algodón, y los contenidos de fibras elásticas o sintéticas deben ser mínimos. Esta prenda debe cambiarse a diario y lavarse, es imperdonable repetir o guardarlas sin lavar para una segunda postura.

Los zapatos. Hay materiales como los sintéticos que impiden la ventilación del pie. Prefiera los materiales naturales y no usar los mismos zapatos consecutivamente, para que alcancen a eliminar la humedad. Si el material lo permite, lávelos y déjelos secar completamente, o en su defecto limpie por dentro. Procure no usarlos sin media, porque esta prenda absorbe la humedad y evita que esta quede en el zapato.

La dieta. El sudor corporal puede ser la vía para la eliminación de productos de degradación del metabolismo de algunos alimentos como el ajo, algunos condimentos, el ají, el curri, que junto con las bacterias y el calor pueden incrementar el problema.

Casos especiales. Es natural que algunas enfermedades de los pies, como las dermatitis, las infecciones, las heridas abiertas o los procesos de descamación masiva o las infecciones por hongos, pueden incrementar el mal olor por el hecho de que la piel desprendida se convierte en alimento de muchas bacterias con los cuales estas proliferan y causa mal olor.

Contagiosa. Si se comparten calcetines, zapatos y a eso se le suma un aseo inadecuado, la posibilidad de sufrir de mal olor en los pies aumenta.

Plantillas antiolor. Aunque muchos dicen que el carbón activado con el que se fabrican algunas plantillas y otros agentes antiolores funcionan, no hay evidencia de que estas sirvan, y más bien actúan como un placebo o elemento que enmascara el olor.

¿Se da más en los hombres o en las mujeres? Aunque se podría decir que el mal olor no tiene sexo, se ha probado que las mujeres tienen una tendencia a sudar más que los hombres por los cambios hormonales; no obstante, si el aseo es adecuado, esto no sería un problema.

Los mitos más comunes de un incómodo olor

El café elimina la pecueca. Falso, esta medida no funciona para eliminar el mal olor en los pies, al contrario de lo que muchos creen.

Use alcohol entre los dedos. Verdadero. Además de ser un buen antiséptico, el alcohol tiene muy buena capacidad para mantener seca el área, pero esto funciona por muy pocos días si no hay buen aseo.

Untese vinagre. Verdadero, puede servir en la medida en que al ácido acético se le confieren propiedades antisépticas.
Tome zinc. Falso. Aunque se ha relacionado el mal olor de los pies con la carencia de zinc, no se ha probado con exactitud que su uso por sí solo elimine el mal olor.

Cuando se presenta en los niños

Lo primero que hay que hacer con el mal olor en los pies de los niños es descartar que exista algún problema sistémico que aumente la sudoración.

Esto no quiere decir que el niño que no tenga ninguna alteración esté libre de mal olor en los pies. Cualquiera puede padecerlo por mala higiene, calzado inadecuado o el uso de zapatos sintéticos. Mucho más si el niño está en edad de gran actividad. Frente a esta situación, es importante lavar varias veces al día los pies y alternar los zapatos, siempre con medias.

Fuente: El Tiempo

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