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Recopilan fragmentos de historia de Oaxaca en revista conmemorativa

“De Villa a Ciudad. 480 años de distancia”, fue editada por el municipio de Oaxaca de Juárez con motivo del 480 aniversario de la ciudad

Contiene poemas, canciones, leyendas, historias de personajes y reproducción de textos editados en honor al Cuarto Centenario de la Ciudad

Oaxaca de Juárez, Oax., 2 de mayo de 2012.- La Ciudad de Oaxaca, trazada por el arquitecto español Alonso García Bravo, formó su propia personalidad a partir de la iniciativa de sus habitantes, quienes en casi cinco siglos de trabajo constante, hoy pueden jactarse de la belleza arquitectónica de sus edificaciones que le han merecido el título de Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Y para conocer la vida cotidiana de la Época Colonial cuando fueron construidos la mayor parte de barrios, templos, jardines, plazas y mercados, investigadores e intelectuales oaxaqueños la recrean en la revista conmemorativa “De Villa a Ciudad. 480 años de distancia”, editada por el municipio de Oaxaca de Juárez.

En la publicación coordinada por la arquitecta Dora Cecilia Aceves Martínez, con motivo del 480 Aniversario del otorgamiento del título de ciudad a Oaxaca, hay información sobre l

as características de las primeras casas oaxaqueñas que fueron construidas durante el siglo XVI, así como la descripción de una de las tres casas chatas que hubo en la ciudad.

También sobre los primeros mercados que aún existen con los nombres de Benito Juárez, Democracia, Cuarto Centenario y Sánchez Pascuas; la presencia de los laureles en el zócalo también tiene una mención, lo mismo que poemas y canciones, así como leyendas, historias de personajes y reproducción de textos editados en honor al Cuarto Centenario de la Ciudad.

Por estos escritos sabemos que las casas oaxaqueñas son bajitas para aferrarse al suelo y resistir los sismos; que las primeras fueron construidas con muros gruesos de adobe, espacios abiertos muy amplios, con ventanas hacia el exterior y puertas hacia el patio, techos de morillos con una cama de carrizo y teja.

En el siglo XVII fueron edificadas las grandes residencias y de 1750 a 1820, “la edad de oro de Oaxaca”, la arquitectura doméstica adquirió características propias bien definidas, con casas de muros anchos y bajos, de piedras combinadas con ladrillos y adobe reforzando las esquinas. Los corredores adornados con plantas, fuente y pozo, caracterizaron las casas oaxaqueñas.

Asimismo conocemos el detalle del uso de hierro en los balcones, testimonios de la labor minuciosa que llegó a ser arte que aún se preserva en algunas casonas.

Se recuerda al compositor Samuel Mondragón, autor de “El Nito”: “Por vida de Dios que soy puro Nito/ nacido y criado en este solar;/ Oaxaca es mi tierra, mi barrio El Peñasco,/ y si alguien lo duda, que avance nomás/… Por todos los rumbos yo soy protegido/ por la patroncita de La Soledad/ y Lola, mi “china”, tan guapa y donosa,/ con las arracadas que sabe llevar”.

Así también el “Cotompinto de la vida”, composición que obtuvo el primer lugar en los Juegos Florales de 1937; la leyenda del Callejón del muerto, en la que un sacerdote asistió la muerte de un hombre que lo guió hasta su cadáver, y la historia de Mambrú, uno de los personajes célebres de Oaxaca, que solitario siempre dio su amistad a quienes no la merecían y nunca lo aceptaron.

La revista “De Villa a Ciudad. 480 años de distancia”, puede conseguirse de manera gratuita en los módulos de información turística, en las oficinas de las dependecias del Gobierno Municipal así como en la Dirección General de Comunicación Social ubicada en la planta alta del Palacio Municipal.

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