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Registra actividad económica “desaceleración importante”

Registra actividad económica “desaceleración importante”

La baja actividad económica de los primeros meses del año se debe a la débil demanda externa y a una reducción en el ritmo de expansión de la demanda interna, asegurá el BdeM.

México, DF. La actividad económica registró una “desaceleración importante” en los primeros meses de este año, al mismo tiempo que se observó un “estancamiento” en la demanda de exportaciones manufactureras, advirtió este viernes el Banco de México. Dado el bajo dinamismo económico y la evolución de la inflación, el organismo decidió mantener sin variación en 4 por ciento anual su tasa de interés de referencia.

“Durante los primeros meses de 2013, la actividad económica en México ha registrado una desaceleración importante. Por una parte, continúa observándose debilidad en la demanda externa y, por ende, persiste el estancamiento de las exportaciones manufactureras. Por otra, la información más reciente muestra señales más claras de que algunos componentes de la demanda interna han reducido su ritmo de expansión”, aseguró este viernes el banco central, al dar a conocer la decisión de mantener sin cambio su tasa de referencia.

El banco central dijo que no se anticipan en el futuro previsible presiones de inflación. En los mercados financieros nacionales, el peso se depreció, mientras que las tasas de interés de mediano y largo plazo subieron significativamente, aunque de manera ordenada, en respuesta fundamentalmente a la expectativa de cambios en la política monetaria de Estados Unidos, consideró.

“Aun cuando se espera una recuperación de la actividad económica en la segunda parte del año impulsada por el desempeño industrial de Estados Unidos, los riesgos a la baja para la actividad económica de México se han intensificado”, afirmó.

El reciente rebrote de inflación, que ubicó a este indicador en 4.63 por ciento anual en mayo, arriba del límite establecido por el banco central, “obedece a factores transitorios”, explicó. Previó que la inflación muestre una ligera disminución en junio y que la trayectoria descendente se intensifique a partir de julio para ubicarse en el tercer y cuarto trimestres entre 3 y 4 por ciento.

La meta de inflación del banco central es de 3 por ciento, con un intervalo de variación de un punto porcentual hacia arriba o abajo.

Para 2014 anticipó que la inflación general anual se ubique muy cerca de 3 por ciento.
Si bien aún se prevé que se mantenga la abundante liquidez en los mercados financieros internacionales, se anticipa que como reflejo de posibles cambios en la política monetaria en Estados Unidos, la volatilidad del tipo de cambio podría continuar, aunque los fuertes fundamentos de la economía mexicana tenderán a ordenar su comportamiento en el mediano plazo, confió el banco central.

Por lo que se refiere a los riesgos para la inflación en el corto plazo, prevalecen los siguientes al alza, de acuerdo con el banco central: la posibilidad de que los precios de los servicios de transporte en algunos estados se incrementen, así como factores climáticos y sanitarios que podrían incrementar los precios de los productos agropecuarios. En sentido opuesto, la posibilidad de que el debilitamiento de la actividad económica en México se acentúe es un riesgo a la baja para la inflación e, incluso, podría mitigar en cierta medida los riesgos al alza señalados anteriormente.

“Teniendo en consideración la desaceleración que ha mostrado la economía mexicana en los primeros meses del año, la fragilidad del entorno externo, así como la evolución reciente de la inflación y sus perspectivas, la Junta de Gobierno ha decidido mantener sin cambio el objetivo para la Tasa de Interés Interbancaria a un día en 4 por ciento. La Junta estima que la postura de política monetaria es congruente con un escenario en el que no se anticipan presiones generalizadas sobre la inflación y en el que se prevé que el ritmo de expansión del gasto en la economía sea acorde con la convergencia de la inflación hacia el objetivo permanente de 3 por ciento”, estableció el comunicado.

Hacia adelante, apuntó, la junta de gobierno seguirá vigilando la evolución de todos los factores que podrían afectar a la inflación. En particular, se mantendrá atenta a que continúen sin presentarse efectos de segundo orden sobre el proceso de formación de precios en la economía derivados de los recientes cambios en precios relativos. También estará atenta a las implicaciones que la evolución de la actividad económica y la postura monetaria relativa de México frente a otros países tengan sobre las previsiones para la inflación. Todo lo anterior con el fin de estar en condiciones de responder, en su caso, para alcanzar el objetivo de inflación señalado.

El entorno para la economía mexicana es de una mayor debilidad en el ámbito internacional, aunque con diferencias por distintas regiones, dijo el banco central en su comunicado de este viernes.

La actividad económica mundial ha mostrado mayor debilidad en lo que va del año, con diferencias importantes entre regiones. En Estados Unidos los indicadores más recientes, aunque han sido mixtos, apuntan a que continúe el proceso de recuperación.

La expectativa de que ésta logre consolidarse ha propiciado incertidumbre acerca del momento en que la Reserva Federal comience a disminuir el ritmo de compras de activos, lo que se reflejó en un aumento considerable de las tasas de interés de largo plazo y mayor turbulencia en los mercados financieros internacionales, en particular en las economías emergentes.

En cambio, en la zona del euro, la información oportuna sugiere que la región continuará en recesión en el segundo trimestre, en el contexto de un lento saneamiento del sistema financiero. En Japón, se han generado perspectivas de un mayor crecimiento de la actividad económica en el corto plazo y de mayor inflación a raíz del anuncio de un estímulo fiscal y monetario sin precedente. Sin embargo, en los mercados financieros en ese país se ha incrementado la volatilidad ante cuestionamientos sobre la instrumentación misma del relajamiento monetario y la fortaleza de la recuperación.

Es en ese entorno que, apuntó, el crecimiento de las economías en desarrollo se ha moderado principalmente en respuesta a la desaceleración en los países avanzados. En balance, aún prevalecen importantes riesgos a la baja para el crecimiento económico mundial. En este contexto, y aunado a menores precios de las materias primas, se prevé un panorama de menor inflación en la mayoría de los países.

Fuente: La Jornada

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