Seis de cada 10 mascotas que se regalan en Navidad van a la calle

Seis de cada 10 mascotas que se regalan en Navidad van a la calle

En Navidad mucha gente decide comprar o regalar un animal de compañía. Pero hay que tener en cuenta que estas mascotas no son un regalo como otro cualquiera, sino que formarán parte de la familia durante años, dependiendo del animal que sea.

Perros y gatos son los más conocidos, pero también se produce el abandono de hurones, conejos, aves e incluso cerdos vietnamitas. En total, más de un millón de animales están abandonados en nuestro país.

Parecen el regalo ideal cuando son pequeños y simpáticos, pero las cosas cambian cuando crecen. Motivos como la falta de recursos, el tamaño excesivo, la cría indiscriminada, problemas en su conducta, un cambio de casa, la llegada de un bebé… Cualquier motivo parece suficiente para deshacerse de los animales que acogemos como mascotas en nuestras vidas.
Desde CIM Formación siempre tratamos de recordar y concienciar sobre el compromiso de adquirir un ser vivo. Antes de incorporar un animal a nuestra familia hay que tener en cuenta muchos aspectos y enfocarlo desde la más absoluta responsabilidad.

No sólo hay que tener la ilusión de compartir nuestra vida con él, sino que hay que pensar bien si seremos capaces de ofrecerle lo que necesita para tener calidad de vida. El espacio suficiente, tiempo para dedicarle, capacidad económica para atender posibles imprevistos (sobre todo, de salud), tener en cuenta la esperanza de vida del animal… son cosas que hay que valorar previamente.

Nuestra responsabilidad como profesionales del mundo veterinario, ya sea como ATV, peluquero canino o educador canino, es apelar a la responsabilidad para que los ciudadanos valoren la compra de animales a la hora de hacer un regalo. Un ANIMAL NO ES UN JUGUETE, son seres vivos con necesidades emocionales y físicas. Un animal no es un objeto que podamos abandonar cuando nos cansemos de él, es un ser vivo con sentimientos. Incorporar un animal a nuestra vida debe ser un acto meditado-asumido por toda la familia, y nunca un acto de capricho temporal.

Por otro lado, otro de los puntos en los que hay que hacer hincapié es en que aquellos que decidan dar el paso de compartir su vida con un animal, no los compren, sino que adopten a su nuevo compañero en alguna asociación, protectora o refugio animal, perrera o centro de acogida.

Los albergues, protectoras, perreras…de nuestro país están llenos. Y el alto número de animales que acogen, unido a los recortes y la pérdida de socios, hacen muy difícil la supervivencia de muchas de ellas. Ayudémosles también en la medida de nuestras posibilidades, promoviendo las adopciones.

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