Telenovela Catalana

Telenovela Catalana

Hay separaciones que nos han dolido en lo más profundo del corazón: Lucerito y Mijares, Cristiano Ronaldo y el Manchester United o la pareja de la historia, Angelina y Brad; pero sin duda la separación que hoy toma importante relevancia es la de: Cataluña y España. Porque como hijo “nini” y sin un mínimo grado de razonamiento, el Estado Catalán busca la emancipación de su padre, ese padre que ha visto por él largo tiempo y que simplemente, le paga con el látigo de su desprecio, o mejor dicho con un referéndum anticonstitucional, o por lo menos es lo que Rajoy dice.

Al igual de un padre ejemplar y tras una noticia como estas, el padre que hoy llamaremos Mariano Rajoy llega a partirle las nalgas a cinturonazos al hijo necio que dice: “Me voy de la casa”. Puigdemont, como llamaremos al hijo necio y soberbio de la historia, le vale la mínima “madre” y le comenta a su padre que no le interesa lo que el piense, él quiere la emancipación, pues últimamente lo ha tratado muy mal sobre todo cuando le quita todo el domingo que le dan sus tías. Aunque si lo vemos de manera más objetiva y clara, Puigdemont le debe cerca de 52, 499 millones de euros al padre golpeador. Pero que en un acto de valentía dice: “no hay pedo yo puedo”, y ¿Saben porque puedo? Pues porque el domingo que mis tías me dan es de 210 millones de euros, que papá Rajoy se gasta en el dominó de los sábados y en pagar las deudas de Coppel.

Básicamente es la historia que la “Rosa de Guadalupe” nos pintaría en este escenario globalizado de referéndums, dimes y diretes y bastante opresión por parte del gobierno. España está ante uno de sus principales procesos de reconstrucción económica, no olvidemos que las arcas se gastaron hace unos años y que la crisis llegó hasta en las esferas del Madrid y Barcelona F.C.

Ya, hablando Franco, ok mejor dicho, hablando en serio, el ejercicio democrático que Cataluña ejerce no debería coartar ni la constitución española ni la constitución de Saturno, porque sencillamente es un ejercicio claro de libertad y democracia. Es relevante recalcar que, hacerle caso a una legislación que lleva más de 40 años sin la mínima modificación puede ser algo peligroso si tomamos en cuenta que una sociedad es tan cambiante como lo debería ser sus leyes, o que acaso ¿somos un par de católicos radicales haciéndole caso al pie de la letra a la biblia, un libro que lleva milenios en circulación?

Cataluña tiene los recursos a nivel bruto, y no lo digo por lo poco sensato que puedan ser sus decisiones, sino porque si bien cuentan con una cultura, lengua y producto interno bruto lo suficientemente asequible para una independencia; la deuda de más de 50 mil millones de euros que tiene con el Estado español es poco digerible ante las demandas de una independencia colectiva.

Vargas Llosa reza en su columna “Piedra de Toque” que el movimiento independentista tiene causas un tanto más nacionalistas y burdas, que en realidad un mero razonamiento político y económico, pues ¿Quién en su sano juicio dejaría escapar la oportunidad de pertenecer al club más “nice” de la sociedad como lo es la Unión Europea, pagar en cualquier tienda parisina con la moneda de los ricos capitalistas que es el Euro y viajar sin engorrosos documentos especiales a los campos italianos? Díganme ¡QUÉN!

Pero la necedad Catalana no tiene límites, ellos siguen en búsqueda de pertenecer como una sociedad libre y soberana, aunque esto les lleve varios años a pan agua; porque si bien ser independiente te deja el “depa” libre para tus borracheras de viernes por la noche, comer gansitos y agua pura todas los días, no es para nada agradable, en serio, díganmelo a mí.

Hoy la comunidad española tiene diferencias, que van más allá del dinero y la terquedad, más allá del nacionalismo y el autoritarismo, más allá de la independencia y la sublevación. Hoy todos los dirigentes tanto del Estado español como de la Generalitat de Cataluña, deben estar preocupados por un solo factor: el ciudadano. Un ciudadano que harto o no de un gobierno, comienza a dar los pasos importantes de una democracia, una democracia que puede costarles varias lágrimas de sangre, pero como bien me decía mi madre; “Quien por su gusto muere, hasta la coyunta le sabe”.

Colaboración de Alex Hernández

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