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Un estudio científico afirma que los homofóbicos rechazan su propia orientación

Miercoles, 11 Abril 2012, (El Economista.es).- La homofobia suele darse con más asiduidad en individuos con una atracción por el mismo sexo no reconocida, y que han crecido a la sombra de unos padres autoritarios que obviaban sus preferencias e intereses.

El estudio psicológico que ha demostrado esto, es el primer documento que incluye la orientación sexual y la educación como posibles causantes de la formación de un intenso y visceral miedo a los homosexuales. Además, abarca también las represalias contra sí mismos por las actitudes homofóbicas, las acciones discriminatorias con una hostilidad implícita hacia los gays y la adopción de políticas anti-gays.

El estudio llevado a cabo por un equipo formado por investigadores de la Universidad de Rochester, de la Universidad de Essex (Inglaterra) y de la Universidad de California en Santa Bárbara, será publicado por el periódico de la Personalidad y Social Psicología.

Los individuos que se definen como heterosexuales pero que en los test psicológicos demuestran una fuerte atracción hacia el mismo sexo, pueden sentirse amenazados por los gays y las lesbianas porque los homosexuales le recuerdan a algunas tendencias personales que tienen, pero que tratan de evitar. Así lo ha explicado Netta Weinstein, profesor de la Universidad de Essex y director del estudio.

“En algunos casos hemos encontrado personas que están en guerra consigo mismos, y que tratan de ocultar a toda costa este conflicto al exterior”, añade Richard Ryan, co-autor del estudio y profesor de psicología en la Universidad de Rochester.

Cuatro experimentos independientes

El documento final incluye cuatro experimentos por separado, llevados a cabo en Estados Unidos y Alemania y con un campo de experimento de 160 estudiantes universitarios. Los descubrimientos proporcionan una nueva evidencia que apoya la teoría de que el miedo, la ansiedad y la aversión que algunos heterosexuales sienten hacia gays y lesbianas, pueden crecer por la propia represión de los deseos sexuales.

El resultado también apoya la teoría moderna, propuesta por Ryan y Edward Deci, de la Universidad de Rochester, que conecta directamente la actitud de los padres y la poca aceptación personal. Estos descubrimientos podrían ayudar a explicar las dinámicas personales que se encuentran detrás del y los crímenes motivados por el odio contra gays y lesbianas. La cobertura mediática sobre los crímenes contra los gays, dejan ver un claro sentimiento de miedo que perciben los atacantes.

La investigación también arroja algo de luz sobre los perfiles de los casos donde las figuras anti-gay se encuentran atrapados en un bucle lleno de actividades con personas del mismo sexo. Los autores han escrito que esta dinámica del conflicto interior puede verse reflejado en ejemplos como Ted Haggard, un pastor evangélico que se oponía al matrimonio homosexual pero que paradójicamente se vio envuelto en un escándalo gay en 2006.

Víctimas de sí mismas

“Continuamente nos reímos y hacemos bromas sobre la hipocresía social, pero en realidad, estas personas son víctimas de la represión y de sentimientos totalmente exagerados” afirma Ryan, “la homofobia no es algo de lo que reírse. Algunas veces trae consigo trágicas consecuencias”.

Para explorar la atracción sexual de los participantes en el estudio tanto explícita como implícitamente, los investigadores calibraron las discrepancias entre lo que la gente decía sobre su orientación sexual y como actúan realmente durante el test. En un ordenador les enseñaron palabras y dibujos y debían colocarlos en una tabla que diferenciaba las ‘cosas de homosexuales’ y cosas de ‘heterosexuales’.

Antes de 50 puntos, los participantes ya eran subliminalmente condicionados por las palabras “gay”, “homosexual”, “heterosexual” etc. que aparecían en la pantalla durante 35 millisegundos.También estaban expuestos a imágenes de parejas gay y de parejas heterosexuales.

Una rápida asociación entre “yo” y “gay” y una más lenta entre “yo” y “heterosexual” implican una orientación homosexual implícita. Un segundo experimento, en el que los sujetos eran libres de ver fotos de gente del mismo sexo o del sexo contrario, demostraban una atracción adicional implícita en la personalidad.

Consecuencia del tipo de educación

A través de una serie de cuestionarios, los participantes informaban de qué tipo de educación parental habían recibido: si autoritaria o democrática. Los estudiantes fueron preguntados también si se sentían identificados con afirmaciones como: “Me siento controlado y presionado de alguna manera” y “Me siento libre de se como soy”. Para calcular el nivel de homofobia en una casa, los sujetos respondían con frases como “Sería incómodo para mi madre saber que está sola con una lesbiana” o “Mi padre evita a las personas homosexuales siempre que es posible”.

Finalmente, la investigación trataba de medir el nivel de homofobia de los estudiantes utilizando el conjunto de los resultados obtenidos en las diferentes pruebas. En un documento, los estudiantes debían escribir las primeras tres letras que le viniesen a la mente. Por ejemplo, “ki _ _” kill: matar, en inglés). El estudio demostraba en su mayoría que los estudiantes tenían tendencias agresivas ante los homosexuales ya que de nuevo veían la palabra durante unos microsegundos.

Además, los participantes que se jactaban de ser más heterosexuales que nadie, en las pruebas de reacción han demostrado más hostilidad contra los gays. La incongruencia entre las tendencias implícitas y explícitas de la orientación sexual predice una gran variedad de comportamientos homofóbicos. Estos incluyen el auto-rechazo, actitudes antigay, decisiones discriminatorias así como la búsqueda de castigos sociales contra los homosexuales. Este estudio refleja que si te notas estos tipos de reacciones viscerales, deberías preguntarte a ti mismo: ¿por qué?” afirma Ryan. Estas emociones intensas suelen ser una llamada de atención del propio reflejo personal.

Campo de investigación limitado

Sin embargo, este estudio tiene serias limitaciones, explican los autores. Todos los participantes eran estudiantes universitarios, por lo que sería de ayuda en futuras investigaciones, someter a las pruebas a adolescentes más jóvenes que todavía siguen viviendo con sus padres, y también a adultos que tienen vidas independientes de ellos. De este modo, se podría ver cómo evoluciona la actitud personal a lo largo del tiempo.

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