Vulvodinia, el trastorno que produce dolor a las mujeres durante el sexo

Vulvodinia, el trastorno que produce dolor a las mujeres durante el sexo

Vulvodinia, el trastorno que produce dolor a las mujeres durante el sexo


El sexo se supone que debe ser un placer, sin embargo, no es así para todo el mundo.

Por desgracia, algunas mujeres experimentan dolores, picores y quemazón durante sus relaciones íntimas. En la mayoría de los casos puede tratarse de vulvodinia, un trastorno que afecta al 10-15% de ellas.

Un tema al que se hizo referencia en Sexo en Nueva York, cuando en una de las comidas habituales del grupo de amigas, Charlotte confiesa que su ginecólogo le ha diagnosticado vulvodinia o ‘vagina deprimida’, lo que provocaba la risa y las bromas entre las demás. Aunque en la serie se trate con humor, para algunas mujeres supone un gran problema en sus vidas e incluso precisan de ayuda psicológica para afrontarlo.

Este trastorno es el responsable de la mayoría de casos de dispareunia, coitalgia o coito doloroso, así como ocasionar ansiedad, depresión, disminución de la libido, disfunción orgásmica y problemas de pareja y de autoestima. También puede ser la causa de lo que se conoce comovaginismo, disfunción sexual caracterizada por un espasmo involuntario de la musculatura que rodea la vagina al intentar el coito y que imposibilita la penetración.

Qué es la vulvodinia

Según la Dra. Isabel Gippini Requeijo, jefa de la Unidad Suelo Pélvico del Hospital Universitario Sanitas La Zarzuela, “es un ‘disconfort’ en la zona vulvar, de al menos tres meses de duración -con períodos de mejoría y recaídas-, en ausencia de lesiones visibles o de alteraciones neurológicas”.

La experta asegura que ,aunque sus causa son desconocidas, se barajan una serie de combinaciones de factores como cambios en los estrógenos, anormalidades embriológicas, el aumento de cristales de oxalato en orina, alteraciones en la musculatura del suelo pélvico, factores inmunológicos o incluso psicosociales.

Podría venir de distintos factores como cambios hormonales o alteración en la musculatura del suelo pélvico

Mientras que la Biblioteca Nacional de Medicina de los EE.UU. añade a las posibles causas una reacción exagerada en las células de la vulva debido a una infección o lesión, alergia a ciertos químicos, factores genéticos que causan sensibilidad o una reacción exagerada ante infecciones e inflamación. Ninguno de los posibles génesis tiene nada que ver con ningún tipo de enfermedad de transmisión sexual(ETS).

Los síntomas, son muchas veces difíciles de describir por las pacientes. Algunas lo detallan como si tuvieran una infección por hongos o de orina continua, otras como irritación o sensación de tener la piel en carne viva, inflamación o como si se sentaran sobre una pequeña pelota. También puede notarse cierto adormecimiento de los tejidos de la zona. Además, la hiperalgesia (respuesta aumentada a estímulos dolorosos) es frecuente”, explica Gippini Requeijo.

Los tipos

La Asociación Española de Algias Perineales y Neuralgias Pudendas establece varios tipos de vulvodinia, por lo que requiere del examen de un especialista para determinar tanto la causa como el tratamiento:

1. Vestibulitis Vulvar. Se caracteriza por dolor intenso y eritema vestibular, es decir, zona del vestíbulo vulvar (parte de la vulva ubicada entre los labios menores). A veces el dolor puede ser tan intenso que imposibilite la penetración o relaciones sexuales normales. En algunos casos se ha relacionado con vulvovaginitis candidiásicas, por la acción de sustancias químicas o tratamientos tópicos que han podido irritar la zona y infección por HPV vulvar.

2. Vulvodínia esencial o disestésica: más frecuente en mujeres postmenopáusicas que describen “dolor o disconfort vulvar crónico, no cíclico”.

3. Vulvovaginitis cíclica por candidiasis recurrente: el dolor es cíclico y empeora durante la fase lútea del ciclo menstrual. A veces también aparecen molestias los días siguientes al coito y se trata con antimicóticos.

4. Papilomatosis vulvar: se caracteriza por la presencia de múltiples papilas, simétricas que cubren la cara interna de los labios menores.

5. Vaginosis citolítica: se produce por un crecimiento excesivo de lactobacilos en la flora vaginal y tiene una sintomatología similar a los de la vulvovaginitis cíclica: prurito, ardor flujo, dispareunia, intensificados durante la fase lútea.

La vulvodinia puede ser generalizada, en todo el área entre el monte de venus y el ano, o localizada como es el caso de la clitorodinia”

6. Lactobacilosis: a veces tanto el prurito como el ardor premenstrual se debe a un tratamiento reciente con antimicóticos.

Gippini Requeijo afirma que la vulvodinia puede ser generalizada, es decir, en todo el área entre el monte de venus y el ano, o localizada, en cuyo caso se tiende a nombrar según la zona afectada, como la clitorodinia -cuando afecta al clítoris-. Además, ambos tipos se subclasifican en función de si los síntomas se producen por el contacto físico o no.

“Hay encuestas que dicen que del 3 al 16% de las mujeres han tenido episodios de dolor vulvar de mas de 3 meses. Es difícil de diagnosticar puesto que hay que descartar múltiples causas y confirmar que se cronifica, por lo que no es extraño que muchas pacientes tengan que consultar varias consultas y a diferentes especialistas para confirmarlo”, indica la experta.

El tratamiento

Gippini Requeijo advierte que es importante que las pacientes sean conscientes de que notar mejoría puede llevar un tiempo y que no hay un tratamiento establecido que sirva para todos los casos.

Recomienda llevar una higiene vulvar -pero sin llegar a ser excesiva ni con productos irritantes-, reducir el estrés utilizando técnicas de relajación, hacer uso de lubricantes adecuados, realizar ejercicio o fisioterapia de suelo pélvico. Asimismo, aunque parezca contradictorio, algunos expertos recomiendan tener relaciones sexuales, pues aumentan los niveles de colágeno y el flujo sanguíneo, lo que disminuye los dolores.

En cuanto a tratamientos farmacológicos, existen algunos con anestésicos locales o con estrógenos. Aunque apenas hay tratamientos ni estudios concluyentes, la utilización del láser de CO2 está avanzado con resultados prometedores. En casos muy localizados y concretos se ha llevado a cabo una cirugía, mientras que en otros más complejos, inyecciones de toxina botulínica, gabapentina o esteroides inyectados.

En muchos casos, las pacientes son tratadas con antidepresivos, anticonvulsivantes o la capsaicina, además de requerir ayuda psicológica, pues la gran mayoría experimentan miedo, depresión y ansiedad a la hora de tener relaciones íntimas. La terapia puede ayudar a mejorar las relaciones sexuales, de pareja y trabajar la autoestima.

Para minimizarlo ha de llevarse una higiene vulvar adecuada, reducir el estrés, usar lubricantes, realizar ejercicio y fisioterapia de suelo pélvico”

La Vanguardia

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